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¿Qué es y cómo se realiza el bancal?

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Asociación Independiente Recreativa de Autoconsumo Medicinal
¿Qué es y cómo se realiza el bancal?

La cosa es bastante sencilla aunque no exenta de laborioso esfuerzo. Lo primero que tenemos que hacer es delimitar las dimensiones del bancal, donde vayamos a situarlo, con una cuerda. Seguidamente abonamos la superficie de cada bancal con 4 a 7 kilos de compost o estiércol bastante maduro previamente pasado por un tamiz o un garvillo.

Después, o bien con una mula mecánica o bien, en caso de carecer de ésta con una azada, comenzamos a roturar los bancales para hacer más esponjosa la capa superior de la tierra al tiempo que la mezclamos con el compost. Tomamos una pala y extraemos la capa superior del suelo de cada bancal, alrededor de 25 centímetros de espesor, y lo dejamos a un la lado de cada bancal.

A continuación volvemos a esparcir la misma cantidad de compost que al principio sobre la capa inferior que ha quedado desnuda en los bancales. Volvemos a roturar y al final colocamos la capa superior, que habíamos apartado, sobre el bancal nuevamente.

Para evitar la evaporación no hace falta realizar paredes en crestall, efectuando un adecuado acolchado o mulching el ahorro de agua utilizada para el riego es notable. Para realizar acolchados se puede utilizar cualquier tipo de material que sea de procedencia orgánica -vegetal o animal-. Podemos utilizar paja, restos de cosechas o podas, hierbas adventicias sin florecer para evitar que porten semillas, cartones, telas, cortezas de árboles, pelaje de animales como la lana, etc.

La capa de mulching que debemos colocar ha de impedir al máximo que los rayos del sol se pongan en contacto con la superficie de los bancales para evitar tanto la evaporación como la germinación de hierbas adventicias, por lo que hay que ir reponiendo los huecos que vayan apareciendo en el acolchado.Cogemos un rastrillo y alisamos el bancal para dejar la superficie plana.

Con la acción de separar la primera capa evitamos el volteado de las capas del suelo, práctica que resulta bastante negativa para la conservación de la fertilidad de los suelos al tiempo de ralentizar la vida que se desarrolla sobre los mismos. Si de todos modos os parece bastante curro también podéis optar por realizar solo una cava y no dos como en el caso anterior, esto es, añadir la tierra de los pasillos al bancal una vez los hemos delimitado con las cuerdas, les incorporamos el compost tamizado, los roturamos, y los allanamos con el rastrillo.

El inconveniente de esta última práctica se presenta en los suelos que estén excesivamente compactados, ya que no será suficiente una sola cava para dejarlos lo necesariamente mullidos para que la planta no gaste demasiada energía en desarrollar su sistema radical.

El acolchado realiza la misma función en el suelo del bancal que la permanente capa fértil de mantillo que presentan los suelos de zonas boscosas: es un aporte continuo de materia orgánica, es la base de la vida de los bosques. El acolchado tiene el inconveniente de robar al suelo el agua de lluvia en zonas áridas donde, precisamente, no brilla por su presencia, ya que normalmente al día siguiente o al par de días suele salir un tórrido sol que evapora todo el agua que pudo retener el acolchado.

Por ejemplo, la paja picada puede llegar a absorber agua hasta alcanzar alrededor de diez veces su peso. Se pueden realizar acolchados con piedras, grava, arcilla expandida…Con ello provocamos que el agua de lluvia drene entre las piedras y pase al suelo, pero con esta práctica se pierde el continuo aporte de materia orgánica que suponen los acolchados con materiales de procedencia orgánica.

También puede ser una buena idea, para aprovechar al máximo la superficie del bancal, que plantéis alguna hortaliza, planta aromática o plantas que alberguen a la fauna útil. La asociación con otros cultivos puede resultar muy beneficiosa, como es el caso del famoso refrán español de Entre col y col lechuga, sin duda es un amplio campo de investigación en el que apenas ha indagado el cannabicultor y que puede ser bastante interesante.

Se ha comprobado que cada sistema radical de una especie vegetal determinada tiene una manera distinta de penetrar en el suelo así como de tomar de él los nutrientes que necesita. Los vegetales pueden absorber las sustancias de desecho de sus vecinas, evitando que el suelo se vuelva tóxica para éstas, reforzarse mutuamente ante la invasión de plagas, facilitar la absorción de nutrientes entre ellas…

El riego localizado es otra buena medida de ahorro de agua evitando al máximo pérdidas innecesarias, existen diferentes modelos en el mercado. Coloca las líneas de la manguera y los goteos por debajo del acolchado, evitarás que se recaliente al tiempo que le aportarás el agua directamente al suelo. La instalación de riego localizado es bastante sencilla y económica, que junto con el citado ahorro de agua supone una inversión bastante atractiva para el cultivador de marihuana.

Para aquellos que cultivéis en macetas el tema es diferente. La marihuana como ya he dicho necesita agua y suelos fértiles en materia orgánica, circunstancias que al cultivador de suelo no le deben suponer ningún problema, sin embargo el cultivador de maceta ve como le resulta bastante difícil llegar a conseguir un adecuado abastecimiento de agua para sus plantas, y además a mitad del cultivo se le suele presentar el problema de carencias alimentarias en las plantas.

Las macetas de color blanco son ideales para los cultivos de temporada, pues absorben mucho menos calor que las macetas negras; en cambio las macetas negras pueden ser ideales para aquellos cuyo clima les permita realizar cultivos de exterior en invierno. Si la temperatura de la tierra sube por encima de 40 ºC, además de correr el riesgo de que las raíces se cuezan, algunos nutrientes comienzan a no estar disponibles para las plantas por no poder ser absorbidos adecuadamente por el sistema radical.

Para un desarrollo adecuado y constante de las plantas, vamos a necesitar un substrato que les vaya aportando cantidades suficientes de agua y nutrientes. Hay que tener en cuenta que aun siendo tremendamente fértil el substrato las plantas van a agotar la mayoría de nutrientes que contengan por lo que habrá que ir reponiendo tanto materia orgánica sólida por encima de la maceta de modo quincenal, como biofertilizaciones semanales, bien con un abono líquido permitido en agricultura ecológica, bien con un preparado casero como el purín de ortigas o consuelda, o el caldo de lombricompost.

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