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"Me fío más de un camello que de un farmacéutico" Hablando de drogas con Chus Gutiérrez (Trailer)

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Chus Gutiérrez hizo hace 20 años una película que se llamaba Sexo Oral, que era eso: personas hablando de sus relaciones sexuales. Ahora ha hecho Droga Oral, porque cree que es un buen momento de abrir un debate, de que la sociedad afronte de una vez un tema que está ahí y que tiene muchas más sombras que luces. "Consumir tiene riesgos, pero no puede ser el mensaje solo "no consumas". La información tiene que ser más accesible y hay que abrir el debate, por eso he hecho el documental, con gente hablando de su experiencia directa. No hacemos ni porcentajes, ni teoría, ni ciencia. Hablamos de la realidad".

Por la cámara desfilan artistas, escritores, músicos, científicos, actores, la propia directora, para hablar de sus diferentes adicciones. También jóvenes que abordan el tema desde otra perspectiva. Como la distribución clásica de este trabajo no era muy factible, la director optó por una página nueva Veo Beo, una plataforma en la que el público decide cuándo quieren ver esta película y en qué sala. "Abres algo parecido a un evento y si se suma un cierto número de personas, dependiendo del aforo de la sala, se lleva a cabo la proyección. En Madrid será la primera experiencia, el día 26 de noviembre, en el Palacio de la Prensa".

Todas las imágenes cortesía de la productora.Vice: ¿Qué te mueve a rodar esta película sobre sustancias en este momento?

Chus Gutiérrez: Surge de varios lugares, cuándo me plateo qué información tiene la gente joven sobre las sustancias y lo único que encuentro es el mensaje "no te drogues". Desde mi punto de vista esa información es muy pobre. Después también Ajo, que es una amiga, me dijo que siempre tenía ganas de hacer algo como Sexo Oral, pero con droga. De repente ahí arranca todo.

¿Entonces crees que hay menos información ahora que hace un par de décadas?

Lo que tenemos es mucha más experiencia, cuando yo era joven sí que tenía información, aunque poca, y éramos más curiosos. Era algo más nuevo y nos movía la curiosidad por lo desconocido. Ahora parece que todos sabemos mucho, pero la información no se transmite. Y nos estamos acostumbrando a generalizar. Las cosas solo pueden ser buenas o malas y esa actitud ante un tema que está tan en la sociedad no sirve, hay que profundizar.

En la película sale tu hija y ella cuenta que tú sí le has hablado de droga.

Yo, como a los 15 años o así, le compré el librito corto de Escohotado y le dije que era bueno que lo leyera. Creo que no me hizo ni caso. Yo tampoco he hablado de una manera superabierta, ella asumía que que yo fumara en casa no tenía gran misterio. Es una cosa que dicen varias personas en el documental, el hecho de prohibir las cosas, convertirlas en algo oculto no favorece. Prohibir lo convierte en algo tan misterioso que hace que nos apetezca más.

En el documental habláis bastante de la necesidad de legalizar las drogas, al menos algunas...

Sería despenalizar.

Eso despenalizar, ¿esto acabaría con los problemas o fomentaría más el consumo?

El problema de la penalización es toda esa gente que está en la cárcel porque ha hecho de mulas, todo el dinero negro, las mafias que viven de esto... este doble mundo de la ilegalidad, que nos cuesta un montón de dinero, violencia, asesinatos. Esto ya lo sabemos, desde los 70 que empieza la guerra contra las drogas, tenemos esta experiencia y sabemos que no sirve. Pues hay que plantear otras posibilidades y mucha gente piensa esto. Vamos a hacer otro tipo de trabajo, cambiar las políticas que solo traen violencia y mafias. Drogas malas, como se habla en el documental. Ahora la cocaína tiene un 10% de pureza, el resto no se sabe qué es. ¿Qué pasa con la salud pública? Tampoco se habla de la adicción, tratemos esto como una enfermedad. No es que tú seas un débil, ni vicioso, es que hay un 10% de la población que tiene una predisposición genética y emocional a la adicción.

Abordáis el tema de los centros de rehabilitación: pocos y muy caros. Y la Sanidad pública pasa de mojarse en esto.

Un ingreso de un mes en esos centros creo que son 6.000 euros. ¿Quién se puede permitir eso? Y luego sal, y empiezas las terapias. Hay algunas asociaciones y fundaciones que trabajan el tema, pero hay poca gente y poca inversión.

Hay salto generacional, ahora las sustancias ya están más normalizadas.

Lo que veo es que ahora hay muchas sustancias nuevas. Nosotros consumíamos buscando cosas. Nunca me hubiera tomado un LSD en la ciudad, nosotros lo preparábamos, nos íbamos al campo, era parte de una experiencia. Ahora la sociedad es más de fin de semana, durante dos días hay que hacerlo todo. La gente no sabe muy bien qué consume, te dan un éxtasis, pero no sabes lo que es. Es todo más compulsivo. Es la democratización de las drogas, que se habla en el docu, antes era complicado, ahora vas a una discoteca y hay camellos de cinco o seis sustancias diferentes.

La poeta Ajo saca el tema de las farmacias (prefiere un camello antes que un farmacéutico), habláis sobre las adicciones legales, la que sí están bien vistas por la Sanidad y el Gobierno,

Yo, ahora mismo, con 52 años voy al médico de cabecera y le digo que no duermo bien y tengo un poco de ansiedad y me llevo un ansiolítico. Son muy adictivos, la adicción viene de la propia medicina tradicional, hay mucha gente enganchada a los ansiolíticos y eso está aceptado. Esta hipocresía y doble moral me parecen muy peligrosas.

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