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Colombia apunta a la marihuana para crear empleos

Colombia apunta a la marihuana para crear empleos
©hsbnoticias.com

Colombia concedió su primera licencia de producción y exportación de derivados de cannabis a una empresa canadiense-colombiana, conforme el país apuesta a la marihuana para generar empleos rurales.

El gobierno considera su incursión en la industria de la marihuana medicinal como un creador de trabajos en zonas rurales en momentos en que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos se acerca a un acuerdo de paz con los rebeldes marxistas, incluyendo los guerrilleros desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Colombia puede ser el ganador en este mercado emergente de marihuana medicinal”, dijo el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, el martes.

El clima del país, su tierra fértil y los menores costos laborales beneficiarán a la industria local y le darán una ventaja competitiva sobre productores de Canadá y Estados Unidos, afirma Federico Cock-Correa, presidente ejecutivo de la empresa que recibió la licencia, PharmaCielo Ltd.

Los extractos, resinas y aceites de marihuana se utilizan para tratar a pacientes de cáncer, epilepsia y esclerosis múltiple, entre otras enfermedades. “Es un reto y la oportunidad de cambiar la imagen de Colombia a una que crece plantas que mejoran y curan”, dice Cock-Correa.

El contrabando de marihuana creció en los años 70 a lo largo de la costa caribeña de Colombia, cuando agricultores pobres de las montañas de Sierra Nevada comenzaron a descartar cultivos legales para sembrar esta hierba más lucrativa. Los traficantes de sustancias se iniciaron en el negocio de enviar marihuana a EE.UU. luego se volcaron al comercio de cocaína, hundiendo a Colombia en un mar de violencia que sólo se ha calmado en los últimos años.

Sin embargo, a fines del año pasado, el gobierno legalizó el uso de marihuana medicinal y estableció un marco legal para el cultivo de la planta, su procesamiento y la exportación de productos procesados. En EE.UU., 25 estados también han legalizado el uso medicinal, mientras que Uruguay ha estado levantado los impedimentos para su consumo recreativo desde 2013.

“Si el plan está bien regulado, con salvaguardias y supervisión apropiadas para asegurar que ni el producto ni las ganancias terminen en el mercado ilegal, entonces este es un esfuerzo perfectamente legítimo”, señala Adam Isacson, analista del centro de estudios Washington Office on Latin America (WOLA). “Siempre y cuando se satisfagan esas condiciones, podría ser emblemático de cómo Colombia podría evolucionar desde un pionero del comercio ilegal de sustancias a un pionero de un enfoque más creativo y maduro respecto de las drogas. Y debido a que el cannabis médico es una nueva industria, no hay necesidad de convencer a empleadores cautelosos y establecidos desde hace mucho tiempo para que asuman un riesgo al contratar a ex combatientes desmovilizados”.

Funcionarios del Ministerio de Salud de Colombia dicen que se están apresurando para aprobar más licencias de producción en las próximas semanas. El ministerio está estudiando otras seis propuestas de empresas nacionales y extranjeras interesadas en la fabricación de derivados de marihuana para propósitos medicinales y de investigación y no ha fijado un límite sobre la cantidad de licencias que pondrá a disposición. “Este es un mercado libre”, asevera Juan Diego Álvarez, un asesor de Gaviria que gestiona el programa de derivados del cannabis.

Las licencias de cultivo estarán a disposición este año y se prevé que productos de marihuana medicinal aprobados lleguen al mercado interno en 2017, indicó el ministerio.

PharmaCielo, con sede en Toronto, está trabajando con un grupo de 300 inversionistas internacionales y fue el primero en solicitar este año una licencia para producir derivados de la planta de cannabis.

Catorce países que se han abierto a las importaciones de marihuana medicinal, entre ellos EE.UU., Canadá, Alemania, España y Holanda, son considerados potenciales clientes, dice Álvarez. Por ahora, la ley colombiana sólo permite la exportación de derivados procesados, no marihuana pura. “Esta es la materialización de una nueva política de drogas”, explica Álvarez.

Esto se da en un momento propicio, con el esperado desarme de 7.000 combatientes de las FARC, el mayor grupo rebelde de Colombia, en los próximos meses. Encontrar oportunidades de empleo para los ex guerrilleros se ha vuelto un punto de fricción en el proceso de paz que ha creado divisiones en Colombia.

Eduardo Díaz, quien supervisa la estrategia del gobierno colombiano para zonas posconflicto saturadas de cultivos de sustancias ilegales, dice que la marihuana legal y licenciada será una nueva opción para algunas regiones como el departamento de Cauca, en el sudoeste Las mayores regiones productoras de cannabis de Colombia han estado desde hace mucho tiempo en territorios de la guerrilla, señala Díaz, así que sería lógico que los combatientes desarmados se incorporen a este sector.

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