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Cocinar con Cannabis, 1ª parte: La seguridad

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Cocinar con Cannabis, 1ª parte: La seguridad

Uno de cada tres españoles ha probado alguna vez el cannabis, según datos del Ministerio de Sanidad. Lo más probable es que lo hayan fumado: aunque no hay datos al respecto, es la forma convencional de consumir esta hierba en nuestro país.

Sin embargo, la marihuana y el hachís también se pueden comer, y el goteo de noticias sobre intoxicaciones que hemos vivido en los últimos tiempos podría llevarnos a pensar que esta vía para toñarse cada vez es más popular. El mes pasado, unos jubilados de Artá (Mallorca) viajaron con una coca sazonada con maría.

Poco antes, un grupo de universitarios de Madrid acabó en el hospital tras comer un pastel con el mismo ingrediente. El verano pasado, tres empleadas sanitarias se zamparon una tortilla verde en una playa de Asturias y tuvieron que ser rescatadas por un helicóptero del 112.

¿Por qué la gente que come cannabis acaba con tanta facilidad en las páginas de sucesos, cosa que no ocurre nunca con los que lo fuman?

Muy sencillo: el consumo por inhalación es más controlable que por ingestión. Una vez que has comido un pastelito con sorpresa, no hay marcha atrás. Además, el efecto no sólo es mucho más lento, lo que empuja a muchas personas a abusar para que les suba, sino mucho más intenso.

Hablo por propia experiencia: hace un par de siglos, en la inconsciencia de mis años mozos, me cogí uno de los ciegos más espantosos de mi vida cucharadita a chucharadita de majún, una plasta marroquí de pasas y nueces trituradas, miel, especias y, ejem, polen.

"Eso es porque tu hígado procesa el THC [compuesto químico psicoactivo de la marihuana] convirtiéndolo en otro mucho más potente llamado 11-hydroxy-THC", explica a El Comidista Elise McDonough.

La autora del libro The Official High Times Cookbook, recetario de la revista marihuanera estadounidense High Times, afirma que "comer cannabis puede causar relajación, sensaciones físicas agradables y un sueño reparador, pero si te pasas puedes sufrir ataques de pánico y desorientación". Otros posibles efectos no deseados para quienes tomen cantidades excesivas son las bajadas de tensión, los mareos, los vómitos, la ansiedad o las taquicardias.

Según McDonough, lo más importante cuando cocinas o comes cannabis es "ir despacio y tirar a la baja". "Cuando lo comas, empieza con una dosis pequeña y espera al menos dos horas antes de consumir ninguna otra comida preparada con cannabis. Tu sistema digestivo procesa la marihuana despacio, así que puede llevar varias horas sentir los efectos completos, y más si has hecho una comida muy copiosa".

Borja, Andrea y Ariane, tres fumadores/comedores de cannabis de Barcelona, confirman las palabras de la experta. "Cuando fumas hay más sensación de control, te sube más rápido y puedes saber si ya tienes lo que quieres o no", asegura Borja. "Cuando te lo comes, tarda tanto en subir que puede surgir la duda de si has comido lo suficiente y pasarte con la dosis.

En el caso de la maría esto no presenta muchos problemas más allá de acabar viendo dragones, pero con el hachís he tenido malas experiencias y prefiero sólo fumarlo".

"La gente que vende latas por la calle, en vez de cerveza-beer debería tener bhang lassi: me tomé uno en India y creo que nunca he ido más colocada", recuerda Ariane. Andrea, por su parte, ha comido cannabis "en formato space cake y con yogur". "Cuando comes tienes una percepción del tiempo distinta, parece que han pasado horas y solo han sido 15 minutos.

Da muchísimas más risas que fumada, y sus efectos son más tardíos y duraderos. Ingerida también he tenido cortes en negro, ver como a fotogramas: una imagen, negro, otra imagen, negro, y así. Y aunque me da mucho más globo, por otro lado también en algún momento entiendes o ves claro algo".

La dosis recomendada por Elise McDonough para evitar malos rollos es de un cuarto de gramo de hachís o medio de marihuana por persona. "Así que si estás haciendo brownies para 20, infusiona 5 gramos de hachís o 10 de marihuana en la mantequilla que vas a usar para cocinar la receta". Otra advertencia importante es no regar los platos cannábicos con alcohol. "Puede amplificar los efectos de ambas sustancias, y si te pasas te sentirás enfermo y mareado".

La experta insiste en que no debe comerse cannabis con más de una o dos bebidas alcohólicas, e idealmente, hay que hacerlo sin ninguna. Si te das a la bebida alegremente, la aventura puede acabar mal: el médico especializado en problemas de drogadicción Fernando Caudevilla achaca a esta posible combinación el coma sufrido por uno de los universitarios de Madrid.

Hay que recordar que el consumo habitual de esta sustancia puede producir transtornos psíquicos como ansiedad, depresión o brotes psicóticos. Si has cocinado algún plato con cannabis, también es importante no dejar los restos al alcance de cualquier inocente.

Casi todos los cocineros creativos cuentan con su aventura personal al respecto. "Una vez, una compañera de piso me dijo que se sentía muy mal, que tenía que llamar a una ambulancia porque se iba a morir", recuerda Ariane. "Le pregunté si había comido algo raro y me dijo que no, pero después recordó haberse tomado una galleta que estaba en el congelador. Le tuve que explicar que era una galleta de hachís. Acabé fumando porros en la ambulancia para acompañarla en su viaje, porque no se había drogado nunca y estaba flipando".

"Un conocido llegó un día a casa colocado como una puerta con unas galletas de maría, y le pareció normal dejarlas en la cocina como si fueran galletas normales", relata otra afectada, Mónica. "Al día siguiente cuando se despertó su padre y su hermana se las habían comido... y su padre le había dado un trozo al perro.

El padre se pasó el día teniendo flashes de la infancia; la hermana, tirada en la cama con los ojos chinis, y el perro durmió durante 24 horas seguidas. Y una vez, en una inauguración de arte, me ofrecieron una trufa de chocolate. Yo pensé: 'Claro, todas las trufas son de chocolate, ¿no?'. Y me la comí. Una hora después, y ya en el trabajo (por aquel entonces era camarera en una discoteca) tuve uno de los peores viajes de mi vida. Fué EL HORROR, así con mayúsculas".

En caso de que hayas sido víctima de estos malentendidos, o seas un poquito descerebrado y te hayas comido la hierba como si fueras una vacaburra pastando, lo mejor es relajarse y esperar a que escampe. "Conviene beber agua, comer comida normal e intentar distraerte escuchando música o viendo una película que te guste", aconseja Elise McDonough.

Las sensaciones desagradables pasarán en unas horas, dormirás y te recuperarás. Ten en cuenta que es humanamente imposible ingerir una cantidad letal de cannabis: tendrías que comerte cuatro kilos de hachís puro para tener una sobredosis fatal.

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